viernes, 2 de junio de 2017

El Rodrigazo, la antesala del infierno

2 Junio 2017.

Por: Rubén Fraga.

Mientras el gobierno de María Estela Martínez de Perón se deterioraba a pasos rápidamente, el miércoles 4 de junio de 1975 los argentinos recibieron un cross en la mandíbula: el flamante ministro de Economía Celestino Rodrigo anunció al país un drástico plan de ajuste que incluía una brutal devaluación del peso del 160%, un aumento del precio de los combustibles del 181%, y un incremento de las tarifas eléctricas y los servicios públicos del 75%.

Celestino Rodrigo anunció, el miércoles 4 de junio de 1975, un brutal plan de ajuste.

 El shock económico y el golpe a los ingresos de la gente fueron de tal magnitud que el plan de ajuste pasó a la historia como el Rodrigazo, en alusión al apellido del ignoto ingeniero que, 48 horas antes, había viajado en subte para su asunción como ministro de Economía en un intento por mostrar una imagen populista.

Rodrigo, un ilustre desconocido para los economistas de la época era, sin embargo, un hombre del riñón del entonces todopoderoso ministro de Bienestar Social: el tenebroso José López Rega.

Con su designación, el gobierno de Isabel Perón se apartó definitivamente de la tradición popular del peronismo para incursionar en una línea que fue precursora de lo que más tarde se conocer a como neoliberalismo.

Hacia mediados de la década del 70, la Argentina era un país de base industrial, orientado hacia el mercado interno. Su expansión económica dependía del incremento de los niveles de empleo y de salario, variables que dinamizaban la demanda doméstica. Por lo tanto, tras el repliegue de los militares de la “Revolución Argentina” (1966-1973), las propias bases estructurales de la economía nacional afirmaban condiciones para el desarrollo organizativo y político de los sectores populares.

En ese marco, los momentos de expansión económica promovían alianzas entre organizaciones gremios y empresarios. Hacia allí apuntó el Programa de Reconstrucción y Liberación Nacional presentado en mayo de 1973, al comenzar el efímero gobierno de Héctor José Cámpora, quien preparó el terreno para el ansiado regreso de Juan Domingo Perón.

Con todo, el programa era un intento de superar las limitaciones al crecimiento de una economía cuyos rasgos básicos no se pensaba modificar: no había en él nada que indicara una orientación hacia el socialismo nacional ni una busqueda de nuevos rumbos al desarrollo del capitalismo. Como en 1946, Perón –quien reemplazó a Cámpora en octubre del 73– recurrió para pilotearlo a un empresario exitoso, en este caso ajeno al peronismo: José Ber Gelbard, jefe de la Confederación General Económica (CGE), que nucleaba la mayoría de las empresas de capital nacional. Los objetivos del plan eran fuertemente intervencionistas y, en menor medida, nacionalistas y distribucionistas, y no implicaban un ataque directo a ninguno de los intereses establecidos. La nueva orientación económica se basó en una propuesta de la CGE al presidente Cámpora –parte de ella había sido incorporada a la plataforma electoral del Frejuli– y luego fue el corazón del acuerdo social.

La idea de un acuerdo surgió de la necesidad de superar la histórica lucha por la distribución de la riqueza. El “Pacto Social” se forjó con el acuerdo de los sindicatos, la industria y el gobierno en torno a una serie de medidas que tendían a estabilizar los precios y redistribuir el ingreso en favor de los trabajadores asalariados.

Dichas medidas incluían un congelamiento de precios, un aumento de salarios del 20%, la suspensión de las negociaciones colectivas de salarios por dos años, un plan de austeridad para el sector público, una redistribución del gasto hacia los servicios públicos, una reforma tributaria que afectaría el impuesto a las ganancias y a la tierra, y la canalización del crédito hacia las empresas nacionales. Además, se buscaba una tasa de cambio estable y evitar una devaluación. Ese acuerdo, implementado a partir del 25 de mayo de 1973 y rubricado por el Congreso el 8 de junio de ese mismo año, funcionó por casi un año.

Pero el retorno de Perón al país y su victoria con el 66% de los votos en septiembre de 1973 marcaron también el apogeo del nefasto López Rega, un verdadero brujo que cobró cada vez más influencia en el entorno del veterano caudillo. En ese contexto, antes de la muerte de Perón, el lunes 1º de julio de 1974, se desató una puja sin cuartel por el poder.

La lucha interna en el gobierno se decidió a favor del ala derechista y López Rega tuvo bajo su autoridad a Isabel luego de la muerte del presidente. Bajo el signo de la violencia y declarada la guerra a las organizaciones armadas como Montoneros, FAR y ERP, la vida económica sufriría golpe tras golpe: aumentaba la desocupación, caían los salarios, la moneda se devaluaba. El caos durante el mandato de Isabel se reflejó también en la inestabilidad del gabinete y la alternancia de ministros de Economía. ninguno permaneció en el cargo lo suficiente ni contó con un mínimo de disciplina entre los firmantes del pacto como para implementar un programa económico coherente.

Por el contrario, sus pasos reflejaron la necesidad de flexibilizar o ajustar las pautas del acuerdo, en gran parte como respuesta a los conflictos políticos.

Gelbard fue reemplazado en octubre de 1974 por el histórico economista Alfredo Gómez Morales, quien ya había ocupado el cargo en los 50. Pero la crisis petrolera de 1973 afectó al país por el alza de precios de los bienes importados. Las reservas se agotaron y la balanza de pagos registró un enorme déficit. La inflación comenzó a dispararse e Isabel cedió a la presión de López Rega y reemplazó a Gómez Morales por Rodrigo. Fue el principio del fin.

La caída del Brujo

Ingeniero de profesión, Rodrigo no era un técnico en la materia y recurrió para la elaboración de su plan económico a Mansueto Ricardo Zinn, quien luego hizo lo mismo para José Alfredo Antonio Martínez de Hoz, primer ministro de Economía de la junta militar que asaltó el poder en marzo del 76. Sus medidas de shock no sólo pulverizaron el poder adquisitivo del salario sino que además implicaron una corrección brutal de los precios relativos de la economía y desataron una tormenta política: los gremios abandonaron la gran paritaria nacional que intentaba reeditar el pacto social.

Frente a ello, la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), un siniestro grupo paramilitar liderado por López Rega, surgió para perseguir a los sectores más combativos del sindicalismo y a la izquierda política. De ese modo, la Triple A y el Rodrigazo fueron la antesala del terrorismo de Estado y de la experiencia económica de Martínez de Hoz que se desatarían sobre el país al año siguiente.

Frente a los reclamos, Isabel ofreció un ajuste salarial del 38% que fue rechazado por los sindicalistas que iniciaron un plan de lucha por el que diferentes gremios lograron aimentos de hasta el 160%. El 29 de junio la presidenta anuló por decreto los aumentos y fijó un tope del 50%, lo que provocó la renuncia de Ricardo Otero, dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), como ministro de Trabajo. El secretario general de la CGT, Casildo Herreras, denunció las prácticas oficiales ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra y viajó a Montevideo para reunirse con Lorenzo Miguel, líder de la UOM. Desde la capital uruguaya convocaron para el 7 y 8 de julio al histórico primer paro general contra un gobierno peronista con movilización a la Plaza de Mayo. El comandante en jefe del Ejército, Alberto Numa Laplane, se negó a reprimir a los trabajadores y la presidenta tuvo que convalidar los aumentos salariales.

Finalmente, los militares forzaron la salida de López Rega el 11 de julio y el Brujo debió abandonar el país. Rodrigo se mantuvo en el cargo hasta el 22 de ese mes cuando, ya sin ningún poder, fue reemplazado por Pedro Bonanni.

Tras ese breve ensayo, los grupos económicos agazapados detrás del Rodrigazo llegaron a la conclusión de que la desintegración del sistema social argentino y la construcción del nuevo orden no eran posibles bajo las formas de la democracia. Se necesitaba una dictadura feroz para imponer el nuevo modelo económico a sangre y fuego: el gobierno de Isabel y la democracia argentina tenían los días contados.

http://www.elciudadanoweb.com/el-rodrigazo-la-antesala-del-infierno/

sábado, 13 de mayo de 2017

Boff: "La pobreza no está en la periferia sino en el corazón del sistema"

Sábado 13 de Mayo de 2017.

Por: Victoria Arrabal, Docente UNR.

El teólogo brasileño brindó una conferencia sobre la pobreza, la escasez social del agua y la lesa ambientalidad, invitado por la Cátedra del Agua de la UNR.

El teólogo Leonardo Boff disertó sobre desigualdad, pobreza y ecología en el Centro Cultural Parque de España.


"No se puede hablar de la pobreza sin una dimensión ética, política, espiritual, de un profundo sentimiento humano por todos aquellos hermanos y hermanas que sufren y están condenados a morir antes de tiempo por el hambre", comenzó diciendo Leonardo Boff, ex sacerdote franciscano, filósofo, escritor, profesor y ecologista. El teólogo brasileño brindó una conferencia sobre la pobreza, la escasez social del agua y la lesa ambientalidad, invitado por la Cátedra del Agua de la UNR.

Acompañado por el vicerrector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Fabián Bicciré; el decano de la Facultad de Ciencia Política, Franco Bartolacci y el director de la Cátedra del Agua, Aníbal Faccendini, la disertación tuvo lugar en el Centro Cultural Parque de España.

Boff hizo referencia a las discusiones políticas internacionales que establecen dos líneas fundamentales sobre la pobreza: la absoluta, que incluye a las personas que viven con menos de dos dólares por día y que afecta fundamentalmente a los más vulnerables, los niños y niñas. Y, por otro lado, la de aquellos que acceden a la canasta básica de alimentos y algunos servicios públicos pero de manera muy insuficiente. Estos, viven con dos dólares y no consiguen satisfacer de forma adecuada las necesidades humanas dado que "no se trata sólo de matar el hambre sino de poder convivir con los demás, tener un espacio de libertad, placer, encuentro".

Falta voluntad

"Estamos condenados a vivir en un sistema que para sobrevivir tiene que hacer dinero con más dinero, que no va para la producción sino para la especulación. Si tomáramos 0,2 por ciento de toda esa riqueza que no produce nada y está circulando en las bancas económicas, se podría crear un fondo para matar el hambre de todos los seres humanos, propiciar un techo, salud y una forma de habitar mínimamente digna", analizó el Doctor Honoris Causa de la UNR.

"Tenemos los medios pero no la voluntad, la sensibilidad. Hemos perdido el sentido del ser humano, de ver el dolor del otro. Como son pobres son ceros económicos, no producen nada, consumen muy poco, pero son dos tercios de la humanidad", enfatizó y agregó que la relación del capital con el trabajo es "profundamente desigual" y que la pobreza no está en la periferia sino en el corazón del sistema.

Rostros de la pobreza

Boff estuvo presente en el comienzo de la reflexión que buscaba articular el discurso indignado ante la miseria y la marginación con el discurso de la fe cristiana, que generó la conocida Teología de la Liberación. En este sentido comentó que las Iglesias de Liberación en América latina analizan la pobreza desde diversas visiones.

Una es la mirada que el rico hace del pobre, como una persona "que no tiene". "A veces los humillan, dicen que son pobres porque no quieren trabajar o porque es voluntad de Dios". La otra reflexión es que el pobre tiene habilidades y puede ser insertado en el sistema, ser un trabajador y salir de la pobreza. "Gran parte de los que hoy son pobres están en esta situación pero continúan siendo dependientes porque el obrero no tiene capacidad de negociación frente al patrón con poder que impone sus leyes".

La tercera interpretación es que "el pobre tiene capacidad de buscar alternativas al sistema. La pobreza no es pobreza es empobrecimiento. Una vez que ellos se organizan, elaboran un proyecto y se articulan con otros aliados, pueden tener fuerza histórica de empezar algo nuevo que viene desde abajo". "Esta es la opción que apoyamos para ayudarlos a superar sus niveles de miseria", resaltó.

El teólogo expresó que la pobreza tiene muchos rostros. "Están los pobres socioeconómicos y los socioculturales, como los negros, los indígenas las mujeres oprimidas por el patriarcado, los discriminados de LGBT, los refugiados que sufren marginación y también países enteros que son conducidos a una nueva colonización". Explicó que estos países son los que se niegan a tener un proyecto de soberanía nacional, un camino propio con sus valores y tradiciones para convertirse en apéndices del gran sistema, a través de la desindustrialización, la privatización de los bienes públicos y la venta de tierras".

Finalmente manifestó que "el otro gran pobre es la madre tierra, porque la hemos explotado tanto que necesita un año y medio para reponer lo que le quitamos durante un año". "Lo que tenemos que superar —propuso Boff— es el sistema que produce la pobreza, cambiar la forma de producir, de distribuir, de consumir y la forma de tratar a la naturaleza, no como alguien que está por encima dominándola, sino como alguien que pertenece a ella".

http://www.lacapital.com.ar/educacion/boff-la-pobreza-no-esta-la-periferia-sino-el-corazon-del-sistema-n1395392.html

sábado, 29 de abril de 2017

"Las neurociencias van en contra del pensamiento crítico"

Sábado 29 de Abril de 2017.

La psicoanalista y profesora de la UBA Nora Merlin advierte sobre esta moda que invade a las escuelas.

La profesora de psicoanálisis de la UBA, Nora Merlin.


"Las neurociencias van en contra del pensamiento crítico", se planta la psicoanalista y profesora de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Nora Merlin, sobre esta moda que invade las aulas argentinas. Asegura que la intención que persiguen es borrar las singularidades humanas, uniformar y disciplinar conductas. Y que detrás de todo está el mercado de los medicamentos.

   Desde hace buen rato las neurociencias vienen pujando por un lugar en las escuelas. La intención se oficializó el año pasado cuando el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación firmó un convenio con la Fundación del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco, que preside el neurólogo Facundo Manes) para crear el Laboratorio de Neurociencias y Educación, que —según sus impulsores— promueve la articulación entre unas y otra "con el fin de potenciar los procesos de enseñanza y aprendizaje a partir del conocimiento acerca de cómo funciona el cerebro".

Merlin invita a desandar en forma didáctica aquella afirmación que hoy circula como verdad y panacea a distintos males. "Las neurociencias son disciplinas que estudian el sistema nervioso y pretenden explicar la conducta y el padecimiento mental según bases biológicas. Los psicoanalistas pensamos que son un anacronismo, porque el aprendizaje, la afectividad pasan por otro carril, no responden a la lógica de la neurona", sostiene quien también trabajó con Ernesto Laclau, es profesora de psicoanálisis en la UBA y magíster en ciencia política. Su trabajo de investigación lo desarrolla alrededor de la articulación de política y psicoanálisis, de los temas de cultura y medios. También es autora de Populismo y Psicoanálisis (Letra Viva).

   Insiste que lo que hoy se presenta como una innovación en ciencia es en realidad un anacronismo. En 1895 Sigmund Freud, siendo neurólogo, considera que esa disciplina no le servía para explicar lo psíquico: "Lo que hoy venden como la novedad quedó desterrado en 1895. Es como dice la canción de Silvio Rodríguez «Un servidor de pasado en copa nueva»". Freud enseña que el cuerpo psicológico no coincide con el orgánico, y que la palabra importa cuando se habla de salud y enfermedad.

   La autora llama la atención sobre el momento político, económico, de época en que las neurociencias irrumpen la cultura y la educación, la vida cotidiana de las personas: "El neoliberalismo avanza tomando toda la cultura, estableciendo un criterio sobre qué es normal y qué es patológico. Esos criterios de normalidad, salud y enfermedad están determinados por los departamentos de marketing de los laboratorios (farmacéuticos), una de las industrias que mueven el mundo. Criterios que se difunden luego por los medios de comunicación y por todos los aparatos de imposición simbólica. Se crean necesidades, se instalan determinadas patologías y definen los síntomas que incluyen".

   Estas imposiciones del mercado de los laboratorios —describe— vienen acompañadas por grandes movidas publicitarias que consisten en apadrinar congresos, viajes, capacitaciones, publicaciones y hasta campañas de prevención. "Todo un aparato preparado para imponer determinado medicamento. Para eso primero necesitan desarrollar enfermedades. Es fácil deducir que vamos a obtener como resultado una cultura cada vez más medicalizada".

   Merlin menciona como enfermedades "de moda", impuestas por ese mercado, el ataque de pánico y el trastorno bipolar en los adultos. Y en los más pequeños el famoso TDH: el trastorno de déficit de atención por hiperactividad. "En 1895 Freud llamó al ataque de pánico neurosis de angustia. Es decir, todos los síntomas que aparecen hoy como ataques de pánico ya los describió Freud, no son una novedad. La diferencia es que ahora vienen medicalizados", repasa la psicoanalista de la UBA para remarcar que a esa depresión manifestada por una persona se le pone una mordaza química. "Esa persona va a tener dos problemas: va a seguir con la angustia y tendrá que resolver la dependencia al psicofármaco. En lugar de escuchar lo que se manifiesta en el cuerpo con sudoración o taquicardia (por ejemplo) se le da un medicamento y se quita la oportunidad de expresar en palabras ese sufrimiento".

   "Las neurociencias quieren borrar las historias, la afectividad y entonces hablan solamente de una lógica cerebral. Claro que hay una lógica cerebral, pero la neurona no coincide con el sufrimiento humano", subraya. 

Chicos con "trastornos"

Los niños y las niñas en edad escolar no escapan a esta lógica de salud y enfermedad motorizada por el mercado. Es corriente escuchar a docentes y familias hablar de chicos que no aprenden o tienen problemas de conducta por padecer déficit de atención. La derivación y la medicalización es lo que sigue a estas rotulaciones.

   Nora Merlin menciona al TDH como la enfermedad que está a la orden del día. "Quienes impulsan estas patologías incluyen como déficit lo que son características propias de los niños: si un niño se mueve se afirma que tiene déficit de atención, cuando son características propias de la infancia. Qué niño no se mueve, no es activo. A eso las neurociencias lo transforman en un trastorno neurobiológico, en un desorden del cerebro. Y no solo eso sino que piden hacer un diagnóstico temprano para determinar si esos síntomas se presentan con una frecuencia superior a lo normal. Ahora ¿cuál es el límite si un chico se mueve mucho? ¿Quién dice qué es lo normal? Ellos. ¿Qué hacen con esto? Medican. Hay muchísimos niños medicados por un supuesto trastorno que en la mayoría de los casos no existe. Uno de los mayores éxitos de la cultura neoliberal es haber instalado la creencia de una supuesta normalidad psíquica que se debe alcanzar, donde una vía para lograrlo es la medicalización".

   —¿Cómo se manifiesta esta situación en el día a día en las escuelas

   —Hay toda una bajada de línea a los docentes quienes se ponen a estudiar neurofisiología y tratan de homologar la lógica de que si un chico tiene problemas de atención hay que derivarlo al neurólogo. Muchas veces lo hacen de buena fe. Pero cada niño tiene su tiempo de aprendizaje. Hay momentos singulares para cada niño que hay que respetar. No se puede sostener que porque los chicos se mueven tienen déficit de atención o un trastorno. Son desafíos para los docentes, porque estamos ante un problema muy serio en la cultura, donde se busca medicalizar. Una cultura que tiende al no respeto por la diferencia, más bien a una supuesta normalidad, y los que no están ahí es porque les falla algo en la sinapsis neuronal que hay que resolver con medicación.

   —Ante este bombardeo de "neurociencias y educación" ¿qué preguntas debiera hacerse una docente?

   —¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Por qué el ideal de una supuesta normalidad y uniformidad? ¿Por qué todos los niños deben responder a determinada cifra, ser cuantificados? ¿Y por qué abandonar la singularidad y la diferencia si los niños no son iguales, todos tienen su propia historia? La afectividad es el motor del aprendizaje: si un niño está triste, tiene inhibiciones, seguramente no va a poder aprender. Ahora, eso no responde a una lógica neuronal. Seguramente hay repercusiones en el cerebro, pero eso no significa que el cerebro sea la causa de su tristeza. Los docentes no son pasivos receptores, y porque viene una resolución "de arriba" hay que someterse. Tienen responsabilidad en sus actos. Un docente debe preguntarse por su acto. Hay que deconstruir entonces todos estos mensajes comunicacionales.

   —Las neurociencias promueven entonces un pensamiento uniforme.

   —Las neurociencias van en contra del pensamiento crítico. Hay que someterse a determinada medida y supuesta normalidad, quienes no se someten a eso les caben las patologías. El objetivo es promover un pensamiento ahistórico, eliminar la política, la subjetividad, la singularidad y convertir una masa de gente medicalizada, uniforme, adaptada, disciplinada. Ese es el verdadero objetivo.

Marcela Isaías.

http://www.lacapital.com.ar/educacion/las-neurociencias-van-contra-del-pensamiento-critico-n1386456.html

martes, 18 de abril de 2017

Einstein, ícono de la genialidad

Abr 18, 2017.

Por Rubén Alejandro Fraga

Hoy, 18 de abril de 2017, se cumplen 62 años de la muerte del científico más conocido y popular del siglo 20, Albert Einstein.



En junio de 1905, cuando era un ignoto físico judeoalemán de 26 años, que trabajaba como inspector de patentes en una oficina de Berna, Suiza, Einstein publicó en la revista científica germana Anales de Física tres artículos sobre la teoría especial o restringida de la relatividad, que significaron el primer anuncio de la más grande revolución científica desde los tiempos de Galileo.

Pocos años después, los teóricos más brillantes aclamarían a ese hombre como a un nuevo Copérnico, y su nombre pasaría a ser sinónimo del genio que revolucionó toda la física.




Trabajando sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento, uno respecto del otro con velocidad constante –pudiendo ser igual incluso a cero–, Einstein modificó las ideas clásicas sobre espacio, tiempo y gravitación. Evolucionando, su teoría se convirtió en una de las más importantes de la física pura.

Aquellos tres artículos iniciales de 1905 estaban escritos con un singular estilo altamente literario y contenían un mínimo de matemáticas y pocas referencias a precedentes científicos. La lógica era natural y completa. Parecía como si al autor se le hubieran aparecido los mecanismos intrínsecos del universo y él recordara lo que había visto.

En uno de los trabajos, Einstein –quien había nacido en Ulm, Imperio Alemán, el 14 de marzo 1879– explicaba el movimiento browniano, el movimiento desordenado de partículas suspendidas en un fluido. Atribuía esos movimientos a colisiones entre los componentes moleculares de las partículas y del fluido. Si muchos científicos dudaban hasta entonces de la estructura atómica del universo, ya ninguno podría hacerlo.

Un segundo artículo, por el que le otorgaron el premio Nobel de Física en 1921, trataba el efecto fotoeléctrico, de cómo se radiaba la luz. Confirmando una hipótesis planteada cinco años antes por Max Planck, Einstein demostró que la luz es emitida y absorbida en pequeñas partículas denominadas “cuantos”, y no en ondas continuas. Esa obra fue la base de la moderna teoría cuántica.

El tercer trabajo introdujo la teoría de la relatividad, en la que Einstein dedujo la ecuación más famosa de la historia: E = mc2, que relaciona la energía (E) con la masa (m) y la velocidad de la luz (c) al cuadrado. Como el valor de c es muy elevado, una pequeña masa equivale a una gran cantidad de energía.

Así, el científico alemán nacionalizado luego suizo y estadounidense –quien en 1933 ante la llegada de los nazis al poder en Alemania emigraría a Estados Unidos–, demostró que el espacio y el tiempo, formalmente considerados absolutos, eran relativos; sólo la velocidad de la luz –en el vacío se toma como 299.792.458 metros/segundos– es constante, independientemente del observador. Postuló que cuanto más se aproxima la velocidad de un objeto a la de la luz, su volumen disminuye, su masa aumenta y el tiempo es más lento.



Una interesante aplicación es la paradoja de los gemelos: cuando el gemelo que viajaba a velocidades cercanas a la velocidad de la luz regresa a la Tierra, transcurrió menos tiempo para él que para su hermano que no abandonó el planeta. En esa línea, a la velocidad de la luz un objeto tendría un volumen cero, una masa infinita y el tiempo no existiría. Eso llevó a Einstein a la conclusión de que nada puede moverse a esa velocidad. Esta teoría derribó los supuestos de la física newtoniana: Einstein integró el espacio y el tiempo y creó una nueva geometría del universo.

En 1925 Einstein visitó la Argentina, donde dictó conferencias dedicadas a explicar su teoría.

A 62 años de su muerte, ocurrida el lunes 18 de abril de 1955, en Princeton, Nueva Jersey, lo recordamos también con algunas de sus frases célebres:

* “Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”.

* “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”.

* “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

* “Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana. Y yo no estoy seguro sobre el universo”.

* “Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”.

* “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

* “Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres. Estos últimos no pueden entender que un hombre no se someta irreflexivamente a los prejuicios hereditarios sino que emplee honestamente y con coraje su inteligencia”.

* “Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida”.

* “Lo más incomprensible del mundo es que sea comprensible”.

* “En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

* “Si alguien viviese como yo, las novelas románticas no habrían existido nunca”.

* “Pon tu mano en un horno caliente durante un minuto y te parecerá una hora. Siéntate junto a una chica preciosa durante una hora y te parecerá un minuto. Eso es la relatividad. La gravitación no puede ser la causa de que la gente se enamore”.

* “Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro”.

* “No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela”.

* “Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor”.

* “El demonio ha puesto un castigo sobre todas las cosas de la vida con las que disfrutamos. O son malas para la salud, o son malas para el alma, o nos engordan”.

* “La búsqueda de la verdad y de la belleza es una esfera de actividad en la cual se permite que sigamos siendo niños toda la vida”.

* “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.

* “El arte supremo del profesor consiste en despertar la alegría por la expresión creativa y el conocimiento”.

* “¿Azar? Jamás creeré que Dios juega a los dados con el mundo”.

* “Mi ideal político es el democrático. Todo el mundo debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado”.


Y, por último, la que tal vez sea la más escalofriantemente actual de todas las frases de Albert Einstein:

* “No sé cómo será la Tercera Guerra Mundial, pero sí la Cuarta… con piedras y palos”.





http://www.conclusion.com.ar/2017/04/einstein-icono-de-la-genialidad/

domingo, 16 de abril de 2017

"Rosario continúa siendo una ciudadpartida, debe recalificar su periferia"

Domingo 16 de Abril de 2017.

Por: Aníbal Fucaraccio.

Jorge Jáuregui es arquitecto y urbanista, graduado en la UNR. Trabaja en Río de Janeiro desde 1978. Fue el creador del programa «Favela-Barrio». Este martes le otorgaron el grado de Doctor Honoris Causa en la Facultad de Arquitectura (UNR).

Reconocimiento. "Es un magnífico cierre para todo un ciclo", dijo Jáuregui.

La arquitectura de Jorge Jáuregui encontró su merecido escenario de reconocimiento. Su visión integradora, su vocación transformadora, y su férreo compromiso de carácter social, lo ubicaron en el umbral de los referentes en Latinoamérica. Sus luchas y sus sueños, contra las divisiones y los estigmas urbanos, esos que lo obligaron a llevar su empuje profesional a Brasil por cuestiones políticas, ahora se transformaron en señales de gratitud, un enorme respeto, y en una distinción que representa un emotivo mojón para esta etapa de su carrera. El martes pasado, este rosarino recibió el grado académico de Doctor Honoris Causa en la Facultad de Arquitectura (UNR), y desde ese sitial de realización, expuso sus sensaciones y también analizó la realidad urbana de la ciudad. "Rosario continúa siendo una ciudad partida, debe recalificar su periferia", advirtió el especialista, quien también remarcó la necesidad de tejer nuevos vínculos y relaciones urbanas para poder "unir lo formal y lo informal".

—¿Qué representa esta distinción en este momento?

—Ser premiado en la propia facultad es un gran honor, una satisfacción inmensa. Es lo máximo que se puede esperar, en términos de reconocimiento académico. Yo me gradué acá, y vengo trabajando con la Facultad de Arquitectura (UNR) desde hace mucho tiempo, junto con Marcelo Barrale y la vicedecana Ana Valderrama. Hicimos seminarios proyectuales, conferencias, y participé de muchos eventos y actividades. Tengo vínculos permanentes con la facultad, siento que fue una relación que se fue afianzando y creciendo año a año.

—¿Siente que es un premio a una trayectoria, a un recorrido, a una visión?

—Creo que es un reconocimiento muy especial a la trayectoria, a una manera de hacer en la profesión, con una mirada particular sobre la cuestión urbano-social. Me parece que la facultad siempre estuvo interesada en ese hacer. Y ahora sin dudas me genera una responsabilidad mucho mayor.

—¿Cómo se inscribe dentro de su historia personal, que estuvo signada por una partida forzosa, con mucha resignación, y mucha lucha desde lejos?


—Mientras venía a Rosario, pensaba en eso. Creo que es como el cierre de un ciclo, que se inició en el momento en que me tuve que ir hasta ahora, con el máximo reconocimiento académico. Es una vuelta completa, que en realidad, es ni más ni menos que mi vida. Yo partí desde cero, sin ninguna expectativa de nada, fue por pura necesidad, y ahora estoy en este momento de reconocimiento en mi ciudad, y lo tomo como un magnífico cierre a este círculo.

—¿Qué ve cuando mira hacia atrás?


—Mi vida siempre transcurrió relacionada particularmente con los principios que fueron los que hicieron que yo me tuviera que ir a Brasil. Esa intención de querer cambiar las cosas, de modificar el mundo, de alcanzar lo imposible con la profesión. Ese fue un móvil que se mantuvo a lo largo del tiempo y que me permitió hacer las obras que hice preferentemente en Brasil, y que ahora alcanza este premio en Rosario. Es un ciclo completo, que partió de la nada y termina en un marco que me emociona.

Dos ciudades

—¿Cómo analiza la realidad urbana de Rosario en la actualidad?


—Percibo claramente una ciudad entre los bulevares y el río, y otra ciudad muy diferente afuera de esos bulevares. En ese sentido, el centro está bien, la costa está recuperada, y se aumentó enormemente el área de uso de la gente en los bordes del río. Ahí me parece que hubo una buena apropiación. Pero falta el otro lado. Rosario, como Río de Janeiro, continúa siendo una ciudad partida, dividida entre la parte formal, integrada y bien cuidada; y el resto que sufre falta de urbanidad, de espacio público de calidad, de servicios, y de buena conectividad.

—¿Cómo se debería trabajar?

—A Rosario le faltaría invertir en mejorar y recalificar su periferia. El centro está bien mejorado, con inversiones considerables, tanto públicas como privadas. Pero falta que el poder público busque calificar la periferia. Esa es una tarea pendiente.

—¿Cómo incide la violencia social en esta problemática?

El factor seguridad ciudadana afecta a la mayoría de las ciudades importantes de Latinoamérica. Diferentes países adoptaron diferentes acciones, o tácticas, en Río de Janeiro se buscó crear las UPP (Unidad de Policía Pacificadora), que durante el período de Lula y Dilma Rousseff funcionaron bien, pero que ahora entraron en crisis, y el problema de la inseguridad se agravó muchísimo.
—¿Por qué entraron en crisis?

—El modelo UPP que era una policía de proximidad, de ostentación armada y tenía varios puestos en los barrios, no fue suficiente, ni se integró debidamente. Sobre todo porque no fueron concebidos junto a un programa de atención social mayor. La violencia no es sólo una cuestión militar, también debe ir acompañada de un montón de otras políticas públicas, para generar trabajo, educación, salud, y cultura. O sea, tiene que ser parte de un paquete mucho más amplio, integral. La cuestión de seguridad sola, se transforma en una cuestión militar y eso siempre, más tarde o más temprano, termina mal. Eso ya fue suficientemente experimentado en Brasil, donde la situación es caótica, porque fracasó la UPP, la violencia volvió, y las favelas son otra vez un lugar peligroso porque hay tiroteos todos los días con la policía. Hoy para ir a la favela, hay que ir acompañado con gente del lugar.

—¿Rosario está en una etapa de permanente diagnóstico, o en una etapa de acción?

—Me da la impresión de que el diagnóstico existe, pero no se ven las acciones para resolver estos problemas.

—Hace dos años usted planteó que Rosario estaba en un momento de tomar decisiones, ¿qué pasos dio?

—Yo hablaba de tomar decisiones para calificar la periferia. En ese momento no había esta crisis económica que hay ahora, en la que parece imposible invertir en calificar la periferia, y en organizar junto con los programas sociales, una policía de proximidad. O sea, una policía amistosa con el habitante, que es muy difícil de implementar en estas circunstancias.

—¿Qué variables urbanas hay que incluir en esas acciones integrales?

La variable seguridad debe estar siempre acompañada de otras variables urbanas y sociales, como el trabajo, la renta, la educación, la cultura, el deporte, el esparcimiento, la salud, y el transporte que también es un tema muy importante en las periferias, ya que permite trabajar sobre la desconexión con el centro de la ciudad. Yo creía hace dos años que eso estaba por suceder, pero hoy veo que no está sucediendo, y no se registra ningún hecho, acción, o elemento de las autoridades actuales, en relación con este tema. Debe haber un abordaje integral, y no parcial, para poder modificar en concreto la realidad de estos lugares.

http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/rosario-continua-siendo-una-ciudadpartida-debe-recalificar-su-periferia-n1377637.html

domingo, 26 de marzo de 2017

Vecinos de la ciudad pintan sus casas para teñirlas de belleza e identidad

Mar 26, 2017.

Por: Guido Brunet.
Fotos y video: Darío Soldani.

Habitantes de barrio Corrientes le pusieron color al frente de sus viviendas para modificar la fisionomía del lugar. Conclusión estuvo allí y te muestra esta original iniciativa impulsada por Dante Taparelli.



Las calles Paraguay y Corrientes desde Rueda hasta Garay hoy lucen coloridas. Tonos celestes, naranjas, amarillos, verdes y rojos se adueñaron del panorama del lugar para convertirlo en algo así como un “Caminito rosarino”.

Es que este sábado se realizó una nueva actividad de pintura en barrio Corrientes, en la cual se le dio color a las viviendas ubicadas sobre la calle que le da nombre a la zona. El evento corresponde a la segunda jornada de este tipo, ya que a fines de noviembre tuvo lugar la primera intervención, en la que se pintaron las casas ubicadas por calle Paraguay.




Los vecinos del barrio se encargaron de pintar el frente de sus casas y a ellos se sumaron miembros del Partido Socialista, desde donde surgió la iniciativa. Por eso, la actividad atrajo a unos 50 vecinos de todas las edades y a más de cien miembros del partido gobernante de la ciudad.

La obra se trata de la primera “Intervención pictórica por la identidad”, tal como fue bautizada por uno de sus impulsores, Dante Taparelli, el “arquitecto cultural de la ciudad”. El director de Diseño Urbano municipal “fue la llave de todo esto”, define Alejandro López. “Lo fuimos a buscar y él nos abrió las puertas”, cuenta.



En diálogo con Conclusión, Alejandro López, uno de los encargados del proyecto, comentó: “Es un trabajo colectivo encargado desde la comunidad, pero hay que destacar la participación del vecino. Quienes viven aquí tienen la voluntad de cambiar el barrio en el aspecto cultural y en el aspecto del progreso. Modificar la fachada crea un cambio en el ánimo del vecino y en la belleza del lugar”.

“Aquí todos trabajan por su futuro. Acá se demuestra la participación, la solidaridad, la igualdad a través de la cultura como motorizador del cambio. Es un proyecto colectivo y muy destacable, para poner énfasis en la participación de los vecinos, del ciudadano“, destaca López.



A su vez, el responsable de la iniciativa adelantó que “el proyecto va más allá porque con los vecinos estamos pensando en hacer ferias, darle un marco más cultural”.

En el lugar se  hizo presente el secretario de Gobierno de la ciudad, Gustavo Leone, quien manifestó a Conclusión que “esto comenzó con un grupo de vecinos y luego el resto se sumó con el fin de poder diferenciar al barrio y desde el partido ayudamos a impulsarlo”. Y agregó: “Lo importante creo que es la participación activa de los vecinos”.

Leone destacó los avances que atravesó la zona: “Es el cierre de un proceso, primero fue un asentamiento, se urbanizó y se le dio la escritura de las casas los vecinos convirtiéndolo en un barrio formal de la ciudad”.

En cuanto a trasladar esta iniciativa a otros sectores de la ciudad, el funcionario expresó que “cada barrio tiene su idioscincracia, lo que se puede hacer es identificar alguna particularidad para resaltar”. Leone recordó que en algunos barrios se realizaron murales y adelantó que en Rucci se realizaran pintadas con motivos del barrio”.

Por su parte, Valeria Ansaldi, una habitante del barrio y organizadora de la jornada manifestó: “Yo como vecina estoy más que agradecida por todo lo que venimos logrando. Quiero agradecer a todos los vecinos y a los miembros del Partido Socialista por la participación en esta intervención artística y que es muy importante para seguir progresando en el barrio”.

Para la jornada llegan vecinos de otras calles con el fin de darles una mano a quienes viven allí, incluso se acercan de otras zonas. Una vecina que vive sobre calle Paraguay, mientras pinta el frente de una casa en la esquina de Euduro Díaz y Corrientes comenta que “yo me sumo a todas las propuestas, esto es algo que le da vida al barrio y está quedando muy bien”.

Para la actividad se utilizaron 1.000 litros de pintura, cantidad que fue donada por la empresa Tersuave.

http://www.conclusion.com.ar/2017/03/vecinos-de-la-ciudad-pintan-sus-casas-para-tenirlas-de-belleza-e-identidad/

sábado, 7 de enero de 2017

Lupa de urbanistas sobre Puertos Madero y Norte

7 enero 2017.

Una investigación de la Facultad de Arquitectura analizó el impacto que los grandes proyectos urbanos producen en la construcción físico-social de la ciudad a partir del estudio de dos casos: Puerto Madero en Buenos Aires y Puerto Norte en Rosario. El equipo, dirigido por la arquitecta Claudia Rosenstein, partió de la idea que de la ciudad es el soporte espacial de la vida colectiva y el campo de lucha entre múltiples actores, por lo que las intervenciones urbanas están determinadas por la “idea de ciudad” que se imponga entre varias.

Puerto Norte, en Rosario, es menos excluyente que el porteño Madero. Pero apenas.


Los proyectos de investigación surgen bajo el paradigma del “urbanismo de los promotores”, lo que implica la sumisión del Estado a la lógica del mercado. “Para la tradición de la gestión urbana en Rosario, Puerto Norte significa una ruptura de los lineamientos de producción de espacio público”, sostiene el informe.

Otra coincidencia es que las dos obras se sustentan en planes, aunque diferentes. “El Plan Estratégico en Buenos Aires funciona como aliado de la fragmentación urbana al negar la participación ciudadana. Aquí el mercado –y el Estado como aliado de éste– impone su idea de ciudad”, expresa Rosenstein, titular de la Cátedra Proyecto Arquitectura 2.

En Rosario, “la planificación estratégica de carácter participativa se desarrolla en un contexto en el cual las políticas urbanas cuentan con una mayor cohesión y continuidad en el gobierno municipal”, manifiesta. “Sin embargo, mientras por un lado se pretende descentralizar recursos para generar una ciudad equitativa, Puerto Norte los concentra para un pequeño sector de alto poder adquisitivo.”

Rosenstein explica que si bien esta intervención hizo visible un sector que permanecía oculto y lo encadenó al cinturón de espacios verdes de la costa, también implicó la renuncia al paradigma de la compensación urbana reemplazándola por la del fragmento. “Lejos de aparecer como un modelo de respeto a la diferencia, es una confirmación de la desigualdad”.

Por otro lado, sostiene que el impacto sobre su entorno podría dar lugar a procesos de gentrificación (cambio en las condiciones y equipamiento de un barrio que atraen inversiones y mejoran calidad de vida) y que el municipio, hasta el momento, no creó los instrumentos para favorecer la permanencia de la población residente.

El trabajo no pone en duda que Puerto Madero significa una dinamización urbanística, la dotación de nuevos espacios públicos e importantes inversiones en la zona central de la ciudad de Buenos Aires y en este sentido es un éxito, pero sí manifiesta el carácter excluyente y la segregación espacial que ha generado.

En este sentido, lo diferencia de Puerto Norte, que se sustenta en un marco institucional y legal que incluye instancias de negociaciones y acuerdos entre actores públicos y privados y la aplicación de instrumentos para la captación de plusvalía. De todos modos, “resultan insuficientes ante la extraordinaria valorización del suelo que genera el proyecto”.

Espacios de exclusión

En relación con el uso del espacio público por parte de la población, los resultados determinaron que tanto porteños como habitantes del conurbano concurren masivamente a Puerto Madero eligiendo la Costanera Sur y no las avenidas, bulevares y paseos del emprendimiento.

Tampoco Puerto Norte pareciera ser una opción de recreación para los rosarinos, quienes optan por los grandes parques ribereños. “No logra ser apropiado por la sociedad y es visto como espacio de exclusión. Su resolución arquitectónica contribuiría a ello con un uso indiscriminado de piso seco”, explica la docente. En ambos casos, la característica de “participación” que define al espacio público, está ausente.

Mucho orden no atrae

Las entrevistas realizadas durante la investigación dieron cuenta de que los habitantes de distintos sectores de Rosario no eligen estos espacios ordenados y prediseñados, sino aquellos donde logran apropiación, donde se relacionan con otros, donde hay tumulto y desorden. En relación a esto Rosenstein explica que espacio abierto no equivale a espacio público, que el diseño no es neutral y cuando quedan restringidas las actividades a realizar, es porque existe una voluntad al respecto.

“Ni Puerto Madero ni Puerto Norte poseen barreras físicas pero ambos cuentan con innumerables mensajes simbólicos que señalan claramente que ese lugar está fuera del alcance para la mayoría de la sociedad”, enfatiza la arquitecta.

La reflexión final del trabajo es que estos proyectos contribuyeron al mejoramiento de fragmentos urbanos, pero no a la reducción de las desigualdades sociales y espaciales. “Así, nos inclinamos a poner en duda la creencia de que el acercamiento espacial de agentes muy alejados en lo social pueda tener un efecto real de acercamiento”.

Vicio de origen

La incapacidad de estos proyectos en aportar al espacio público está dada por la ideología que los sustenta. “El vicio de origen está en el sometimiento del Estado y a través de él, del espacio y los intereses públicos a los capitales privados y al mercado inmobiliario”, afirma la docente. La incorporación de mecanismos por parte de las gestiones locales contribuye a atenuar los efectos negativos, pero aun así, no garantiza la construcción de lo público. “Pareciera que tanto el espacio privado como el público le pertenecen a la misma clase social”, expresa.

La investigación concluye en que la arquitectura es determinante en las relaciones sociales, pero la clave reside en las decisiones políticas que se toman.

El papel del Estado

“El rol del Estado resulta fundamental en la mediación entre los intereses del capital privado y los de la sociedad, para que los nuevos suelos que se incorporan al circuito de producción, produzcan rentabilidad social para la población y comercial para los privados. Una de las cuestiones medulares a la hora de pensar ciudades inclusivas es combatir la especulación inmobiliaria y el capital financiero”.

http://www.elciudadanoweb.com/lupa-de-urbanistas-sobre-puertos-madero-y-norte/